dimecres, 16 de març de 2011

Crónica de la visita a la Presa de Algar


El domingo, día 6 de marzo, el Col·lectiu pel Patrimoni realizó una visita a la Presa de Algar siguiendo su programa de visitas y difusión de los contenidos patrimoniales de Sagunt y su comarca.
Allí, el Presidente de la Junta de la Acequia Mayor de Sagunto, D Francisco Catalá, recibió a las aproximadamente 50 personas visitantes.
En primer lugar hizo una introducción a la historia de la presa que, proyectada desde 1903, por diversas vicisitudes históricas no vino a materializarse parcialmente hasta los años 90. Explicó las carencias administrativas y los problemas de inversión que hacen que no esté totalmente acabada en la actualidad. En realidad el proyecto responde a la necesidad de evitar grandes avenidas de agua a la vez que podría retener el caudal de estas para administrar racionalmente el agua necesaria para los regantes de la cuenca del Palancia y adyacentes mediante la Acequia Mayor. Esta misión canalizadora a la Acequia la realiza ahora el Pantano del Regajo. Alguna de las dificultades de la puesta en marcha de la Presa de Algar tuvo que ver con la ausencia de elementos reguladores en los aliviaderos de su base, problema resuelto hoy día, y con la imposibilidad de llenado a más nivel de los aliviaderos superiores, pues las aguas inundarían la población de Sot de Ferrer. Otro problema se planteó por objeciones medioambientales al no poder elevar de nivel la Acequia Mayor que discurre por la base de la Presa, de manera que quedaría inundada en el fondo.
Parte de las explicaciones dieron cuenta de los pueblos beneficiados por la Acequia Mayor y el modo proporcional de reparto de agua.
Los visitantes pudimos comprobar el modo tecnológico, informatizado, con el que se regula y vigila la Acequia Mayor y los aliviaderos.
A continuación pudimos recorrer toda la taguía de la Presa por su interior y conocer sus instalaciones y medidas de seguridad y de control, así como la compuerta de la Acequia.
Posteriormente la recorrimos por su paseo superior y comprendimos que es una pena que no acabe de cumplir su cometido después de 108 años que se pensó en su utilidad.